La noche, la oscuridad y los suburbios son elementos recurrentes en el cine de David Lynch, que le ayudan a crear esas atmósferas inquietantes y oníricas tan características en su cine. Gabriel Lara Villegas ha realizado un artículo en el que trata todos estos elementos en el cine del director norteamericano, más concretamente a partir de Terciopelo Azul.
Os dejo el comienzo del artículo:
Now it’s dark. El catálogo de las bondades de la noche (o de la oscuridad, para el caso) tendría que comenzar con el ocultamiento: detrás de ella se esconden ladrones, golpes, disparos, aviones de guerra, lágrimas – esto último, sobre todo: casi todos los llantos solitarios del mundo suceden de noche. También sombras y traiciones. Los amantes, por supuesto, y todas las drogas que conocemos, se ocultan en la noche.
Podéis leer el artículo entero en la web Letras Libres

