Os traemos el análisis semanal que Javier J. Valencia realiza sobre el último capítulo, esta vez por partida doble.
La semana pasada no pudimos traéroslo, así que esta semana traemos doble ración, el análisis de los capítulos 11 y 12 de Twin Peaks, que escribe Javier J. Valencia cada semana en El pájaro burlón.
Vamos de marcha. “Let’s Rock” era el mensaje que el agente Cooper encontraba en el parabrisas del agente Desmond una vez hubo desaparecido por arte de magia mientras se encontraba investigando el asesinato de Teresa Banks en el pueblo de Deer Meadow en Twin Peaks, Fuego camina conmigo. El propio Coop volvería a escuchar esas mismas palabras un año después, en su ya mítico primer sueño de la Habitación roja, en el tercer episodio de la serie original, en la boca del enano bailarín vestido de rojo (Micheal J. Anderson). La frase, que en el pasado pudo ser tanto una pista, como un acto mágico para encarrillar la investigación de las jóvenes asesinadas envueltas en plástico, vuelve a hacer acto de presencia en la doceava hora de Twin Peaks. Como ya ha ocurrido en partes anteriores, una mayor presencia del pueblo ha gustado a los que desean siempre más nostalgia y más reencuentros con viejos rostros de la serie de los noventa, pero ha sabido a poco a los que desean que la trama avance y empiece a perfilar el destino de los dos Coopers. La presencia de Kyle MacLachlan en pantalla se ha limitado a apenas 15 segundos. Pero en su lugar en Let’s Rock hemos sido testigos del regreso de uno de los más queridos personajes de la serie original, y el penúltimo “gran nombre” confirmado de la misma que quedaba por hacer acto de presencia.
Podéis leer el análisis del capítulo 12 aquí y el del capítulo 11 aquí.

