Javier J. Valencia ha escrito en el blog El Pájaro Burlón el mejor análisis de cuantos he leído estos días.

El autor de Twin Peaks: 625 Líneas en el futuro no podía quedarse al margen del retorno de la serie. Tras visionar los primeros 4 episodios, ha cogido su ordenador y ha volcado todas sus sensaciones en un genial artículo que no podéis dejar de leer. Ha dejado de lado los comentarios y clichés de que están haciendo gala la mayoría de análisis de estos días para volcar en el papel (o en la pantalla en este caso) todas las sensaciones, teorías e ideas que le evocaba lo que estaba viendo. Sólo con la introducción os podréis hacer una idea de lo que viene.

Como un sueño hecho realidad, el retorno de Twin Peaks ha sido la maravillosa experiencia con la que uno durante estos 25 -perdón, 27- años tan solo podía soñar. Un estímulo de conceptos e ideas directo de las retinas al cerebro que no puede compararse a nada en este planeta Tierra. Un misterio intrigante y obsesivo, una broma magnífica, una lúcida locura que por fortuna, tan solo acaba de empezar. Lejos de presentarse como un nostálgico comeback se ha salido -de entrada- por la tangente elaborando los misterios que presentaba tanto en su hora final como en la película Twin Peaks, Fuego camina conmigo. Incluso conectándolo con varias de las piezas presentadas en The Missing Pieces, que ya pueden ser consideradas parte del cánon twinpeaksiano. Mientras que puede añorarse el tono costumbrista de la serie original y su aparente (sólo aparente) sencillez, el que firma estas líneas tiene en el momento en el que aparece el agente Jeffries en la película uno de sus momentos preferidos (sino el que más) de todo el corpus lynchiano, con lo que el haber tirado por esta senda para estos primeros pasos no podría haberme hecho más feliz.

Podéis leer el artículo completo aquí.

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