Críticas

Carretera perdida , la tercera obra maestra de Lynch, es una vuelta de tuerca más al universo de Cabeza borradora. Un nuevo viaje a las pesadillas de una mente que está perdiendo todo el contacto con la realidad; sin embargo su estética es agradable, los escenarios no son los angustiosos suburbios de una ciudad industrial, sino un confortable barrio residencial de Los Angeles, y el experimento es más ambicioso que el de Eraserhead : después del primer tercio del metraje, el film vuelve a comenzar en otro lugar con otros personajes después de que el protagonista, Fred (Bill Pullman), haya sufrido lo que el director denominó una fuga psicogénica e inicie una nueva vida en el cuerpo del actor Balthazar Getty. Un compendio de todo el cine de Lynch: la creación, como en Cabeza borradora , del universo hermético, denso y terrorífico de un personaje en la primera parte del film, y en la segunda la reaparición paulatina de este infierno en un pequeño pueblo con personajes inquietantes llenos de claves psicoanalíticas, como en Terciopelo azul. Todo ello hilado con la maestría narrativa de un autor con veinte años de profesión a sus espaldas: probablemente la mejor película de David Lynch.

José Antonio López

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