Artículo que relaciona la depresión y la película INLAND EMPIRE.

Fernanda Solórzano ha escrito un interesante artículo en Letras libres en el que analiza la película INLAND EMPIRE de David Lynch desde el prisma de la depresión.

Inland Empire comienza con un prólogo. Una prostituta discute en polaco con un cliente, y este la abandona en un cuarto de hotel. Ahí, ella ve un programa de televisión en el que tres conejos gigantes se comportan como humanos. Sus diálogos inconexos provocan risas y aplausos, como sucede en las sitcoms. La trama principal de la cinta arranca cuando Nikki (Laura Dern) abre la puerta de su lujosa casa a una mujer extraña (Grace Zabriskie). Con un acento de Europa del Este, la mujer asegura ser su vecina y le dice que obtendrá el papel de la cinta para la cual Nikki hizo una audición. Luego, le narra un cuento popular polaco sobre un niño que causa “el nacimiento del Mal” y una niña que descubre un palacio detrás de un callejón. La mujer reclama a Nikki haber sido esa niña y no acordarse de ello. Confundida y asustada, esta le ordena a la intrusa salir de su casa. Para probar que no miente, la vecina hace ver a Nikki lo que sucederá al día siguiente. Señala otro sofá de la misma casa, donde la actriz celebra con sus amigas la noticia de que, en efecto, ha obtenido el papel. En adelante se narra el rodaje de la película y la creciente identificación de Nikki con el personaje que interpreta. Una especie de viajera entre dimensiones de espacio y de tiempo, Nikki es protagonista de todas las historias sugeridas hasta aquí: es una prostituta polaca, una chica que descubre un palacio detrás de un callejón, la actriz de una película y el personaje de esa ficción. En todas las historias es víctima de un hombre celoso y en todas se repiten ciertas líneas de diálogo. Hasta la escena de los conejos antropomorfos tiene vínculos con las demás.

Podéis leer el artículo aquí.

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