Twin Peaks es una historia que puede ser abordada desde múltiples puntos de vista. Quedarse con una visión reduccionista, calificarla como «la historia de un asesinato» o «la historia de un pueblo» es no entender lo que Mark Frost y sobre todo David Lynch pretendían contarnos.
Partiendo de esta base, podemos decir que Twin Peaks es…
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DUALIDAD:
Éste es un punto clave para entender la serie. «Twin Peaks» se traduce como «colinas gemelas», y no por casualidad. La existencia de la Logía Blanca y la Logía Negra es la base de la que parte toda la dualidad en el mundo. En Twin Peaks hay ciertos elementos que están de parte de una Logía, y otros que están de parte de la contraria. Windom Earle es el reverso de Cooper, El Enano es el reverso del Gigante, el pueblo de Teresa Banks es el reverso de Twin Peaks… En la sección de simbología podéis leer un análisis más profundo sobre el tema.
Una vez entendido este punto, se divide a su vez en otros dos, opuestos y complementarios al mismo tiempo: duales.
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CORRUPCIÓN:
Las almas puras de Twin Peaks están constantemente siendo corrompidas por la influencia de la Logía Negra. Primero se intenta subyugar a Laura por medio de Leland/BOB, pero no se consigue. Cuando aparece en escena Dale Cooper, alguien naturalmente conectado con la Logía Blanca, la atención de la Logía Negra se centra en él. Finalmente conseguirán corromperle.
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AMOR:
Como oposición natural a la corrupción que impregna el pueblo (el famoso equilibrio universal, la dualidad), en Twin Peaks hay amor a rebosar. Sorprenden la cantidad de líos de pareja y cuernos que podemos ver a lo largo de la serie. James Hurley, por ejemplo, se enamora de cuatro mujeres a lo largo de la serie. Audrey Horne se enamora de Cooper, y al cabo de un par de semanas se enamora de un recién llegado. Este amor sano que impregna a Twin Peaks contrarresta a BOB y al resto de la Logía Negra.
Gracias a Manuel Lledó . Si quieres ver el artículo original, pincha aquí

