Biografía
David Keith Lynch, nació el 20 de enero de 1946 en un pequeño
pueblo de Montana llamado Missoula, Estados Unidos. Su infancia transcurrió en
ambientes naturales, casi siempre magníficos por su belleza pero
en ausencia de amigos de su edad. Sólo en compañía
de sus dos hermanos menores. Su padre, científico, trabajaba para
el servicio forestal (Ministerio de Agricultura) y su madre maestra de
domicilio, y debía trasladarse continuamente por parques nacionales
y reservas forestales. En 1961, Lynch y su familia se mudaron del noroeste
a Alexandria, Virginia. Según el director, "En una ciudad grande
me di cuenta de que había mucho miedo. Viniendo del noroeste, eso
te golpea con la fuerza de un tren."
"Creo que era un chico completamente normal," recuerda. "Por
supuesto, a todos nos gusta pensar que uno es diferente y único... Según
mis recuerdos, tuve una infancia feliz, sin demasiados problemas. Pero los chicos
tienen los sentidos particularmente alertas, los ojos muy abiertos, las orejas
muy atentas, y el mundo les manda una catarata de informaciones y sensaciones...
Los chicos perciben las cosas de manera muy fuerte, pero tienen también
una imaginación que puede amplificar los acontecimientos más insignificantes,
los detalles más ínfimos. Agrandado por la imaginación de
un niño, un pequeño acontecimiento puede convertirse en la más
bella o la más horrible de las historias. Cuando era chico esta percepción
de las cosas podía ser formidable, pero, al mismo tiempo, turbadora e
inquietante. Por ejemplo, poder entrar a una casa y, sin buscar nada en particular,
sin imaginarte nada de nada, sentir que hay algo raro en esa casa. Como una nube
malvada que flota en el aire y te indica de manera confusa que en esa casa algo
anda mal. Hay gente adulta, todo parece normal, pero sentís que hay algo
escondido, que en la casa reina un cierto malestar subterráneo que los
que viven ahí no quieren que los demás vean... En mi casa todo
era muy tranquilo, muy normal. Mis padres nunca se pelearon, hasta tal punto
que a veces hasta me habría gustado que se pelearan un poco, que hubiera
en la casa un poco de movimiento. Pero jamás pasó nada. Nuestra
casa era un lugar sólido, estable, tranquilizador. Quizá cuando
desde el principio se posee una estabilidad tan grande, un fundamento bien sólido,
uno se encuentra más inclinado a salir de sí mismo. Mientras que
si uno crece en la inseguridad, después busca desesperadamente la seguridad,
sin arriesgarse tanto. Desde ese punto de vista, creo que tuve suerte."
"Cuando era un adolescente, intentaba divertirme
24 horas al día. No empecé a pensar hasta que tuve 20 o 21. Hacía
cosas estúpidas y comunes. [...] No sucedió mucho en el piso de
arriba hasta los 19. Mi madre se negó a darme libros para colorear cuando
era niño. Probablemente me haya salvado, porque si lo piensas, lo que
hace un libro para colorear es destruir completamente la creatividad."
Así hasta que cumplió 19 años.
O sea, edad en la que comenzó su ir y venir por diferentes escuelas de
arte, las cuales abandonaba. En el año 1965, sin embargo, ingresó a
la Pennsylvania Acadamy of Fine Arts (PAFA), de Philadelphia. "Era un tiempo
magnífico para estar en la Academia," asegura. "Las escuelas tienen olas,
y sucedió que yo le pegué a una ola creciente y gigante. Había
tanta gente buena en la escuela. Y ese fue el comienzo de todo. Se me aclararon
las cosas en términos de pintura, y mi estilo encontró su camino."
"La casa a la que me mudé quedaba frente
a la morgue, al lado de Pop's Diner. El área tenía un ambiente
grandioso -fábricas, humo, autopistas, diners, los personajes más
extraños, las noches más oscuras. La gente tenía historias
cinceladas en sus rostros, y yo veía imágenes vívidas -cortinas
de plástico sostenidas con curitas, harapos rellenando ventanas rotas-
mientras atravesaba la morgue camino a un negocio de hamburguesas."
"Yo vivía en la calle 13 y Wood. Es un
lugar muy industrial. A las 5:00 ya no hay nadie en el barrio. Nadie vive ahí.
Y me gusta mucho eso. Es hermoso, si lo ves de manera correcta."
"Vivíamos barato, pero la ciudad estaba
llena de miedo. Un nene fue baleado en nuestra calle y las marcas de tiza que
rodeaban el lugar en el que había yacido quedaron en la vereda durante
cinco días. Nos robaron dos veces, nos dispararon a las ventanas y nos
robaron el auto."
Entre sus obras de la época había
una compleja y entretenida mesa de pool eléctrica y una serie de "mujeres
mecánicas", esto es, claro, mujeres que se convertían en máquinas
de escribir.
Es allí donde encontró su verdadera
vocación. Disfrutó muchísimo esa etapa junto a otros con
inquietudes artísticas. Su inclinación por la pintura se hizo manifiesta.
Tras pasar por escuelas de arte, en 1965 Lynch
y un amigo, Jack Fisk, viajaron a Europa para estudiar con el pintor expresionista
Oskar Kokoschka en Salzburgo, Austria. Viajaron a París, y finalmente
a Atenas, Grecia, pero regresaron a los Estados Unidos a los 15 días. "No
me gustó Europa," asegura. "Pensaba todo el tiempo, aquí es donde
voy a pintar. Y no había ningún tipo de inspiración allí para
la clase de trabajo que quería hacer. [...] Tenía la intención
de quedarme tres años. En cambio, ¡me quedé 15 días!
Me acuerdo de estar acostado en un sótano en Atenas con lagartos que trepaban
a las paredes, y pensaba en que estaba a 7.000 millas de McDonalds!"
De vuelta en Alexandria, consiguió (y perdió sistemáticamente)
una serie de trabajos: en una cigarrería, en una tienda de arte, en una
oficina de ingeniería y en una marquería, cuyo dueño se
llamaba, apropiadamente, Michelangelo.
"Cuando era despedido, eso me llevaba a otra parte,
a nuevas experiencias. Cada vez que me echaban, ¡estaba feliz de la vida!",
recuerda. "Pero después de limpiar un baño tapado (un trabajo que
nadie más quería) por cinco dólares, habría ido a
cualquier parte con tal de salirme de ahí."
Se casó dos veces y tuvo una hija con su
primera mujer y un hijo con su segunda mujer.


